El Abra de Cosme

A varios kilómetros del poblado de “La Hormiga”, si es que se le puede llamar poblado, el sol apenas toca el suelo por la tupida vegetación, solo unos instantes al mediodía, cuando sus rayos son casi verticales. Tierra arenosa que más bien parece d costa y no de monte cubano. Un arroyo transparente, como de cristal, corre entre las piedras formando pequeñas pozas y cascadas revoltosas que invitan. Cuidado, son bien frías, como si vinieran desde el hielo derretido del ártico, pero… na, no es pa tanto. Lo más difícil es mojarse los… eh… la parte esa… entre los muslos y el ombligo. Después de ese susto ya es más fácil y el oxigeno puro que respiras te sabe a paz.

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